El pasado lunes, 28 de septiembre, el Seminario Diocesano de Canarias celebró, como cada lunes, la Eucaristía del Seminario en la Parroquia Jesús de Nazaret, en Siete Palmas, a las 20:30 horas. La celebración estuvo presidida por el nuevo Delegado de Vocaciones de la diócesis de Canarias, el Pbro. Samuel Rubio González, párroco de la Unidad Pastoral de Sardina del Sur, Casa Pastores y La Orilla, y Arcipreste del Sureste.
La celebración puso en el centro la oración por las vocaciones y la necesidad de seguir descubriendo la llamada del Señor desde las distintas realidades y estados de vida que forman parte de la Iglesia.
Una llamada que abarca toda la vida
Durante la celebración se invitó a seguir rezando por las distintas vocaciones y formas de vivir la fe dentro de la Iglesia. Entre ellas se encuentran el matrimonio, la vida consagrada, la vida religiosa, el sacerdocio y la misión.
También se puso de relieve el compromiso misionero y evangelizador. Son muchos los laicos que, desde sus familias, comunidades, parroquias y diferentes realidades de la sociedad, entregan su vida al servicio de Dios y de los demás.
Todas estas realidades recuerdan que la llamada del Señor puede tomar caminos diversos. Cada persona está invitada a descubrir cómo quiere Dios que viva su fe, sus dones y su propia vida al servicio de los demás.
La llamada del Señor no se limita a un ámbito concreto. Toda la vida puede convertirse en un espacio para escuchar a Dios, descubrir su voluntad y preguntarse cómo responder a aquello que Él propone.
Desde esta perspectiva, la Eucaristía invitó a detenerse y hacerse algunas preguntas:
¿Cuánto tiempo dedico al Señor? ¿Qué le doy al Señor?
¿Qué me pide el Señor en cada momento de mi vida? ¿Qué me dice el Señor?
Estas preguntas ayudan a mirar la propia vida con sinceridad. También permiten descubrir que la vocación no es solamente una cuestión de futuro. Es una llamada que se va concretando en el presente, en las decisiones de cada día y en la forma de vivir delante de Dios.
Confiar también en los momentos de dificultad
La reflexión llevó también a mirar aquellos momentos en los que el camino no resulta sencillo. Los tiempos de sufrimiento, las tormentas y los desiertos forman parte de la experiencia humana. Al mismo tiempo, pueden convertirse en oportunidades para renovar la confianza en el Señor.
La pregunta permanece abierta: ¿seguimos confiando en el Señor cuando llegan las dificultades?
La vida cristiana no está exenta de momentos de incertidumbre, cansancio o dificultad. Precisamente en esas circunstancias, la fe invita a volver la mirada hacia Cristo. También anima a poner en sus manos aquello que cuesta comprender o aceptar.
Para quienes se encuentran en un camino de discernimiento vocacional, esta confianza resulta especialmente importante. Descubrir la llamada del Señor implica también aprender a caminar con Él cuando no todo está claro y cuando aparecen dificultades en el camino.
Una Iglesia llamada a rezar por las vocaciones
La Eucaristía del Seminario en la Parroquia Jesús de Nazaret de Siete Palmas volvió a recordar que la oración por las vocaciones es tarea de toda la Iglesia.
Cada vocación nace como respuesta a una llamada de Dios. Además, se desarrolla dentro de una comunidad que acompaña, sostiene y reza. Por eso, el Seminario invita a continuar poniendo ante el Señor todas las vocaciones: sacerdotes, religiosos y religiosas, personas consagradas, matrimonios y laicos comprometidos.
La celebración en Siete Palmas se convierte así en un espacio para celebrar la fe, encontrarse con Cristo y seguir preguntándose qué quiere el Señor de cada uno.
La vocación no consiste únicamente en descubrir qué camino tomar. También implica aprender a vivir toda la vida desde la confianza, la entrega y la respuesta a Dios.







