Historia del Seminario Diocesano de Canarias


Más de dos siglos formando pastores para la Iglesia en Canarias

El Seminario Diocesano de Canarias, bajo el patronazgo de la Inmaculada Concepción, es el centro de nuestros anhelos y preocupaciones, porque de él depende en gran medida el anuncio del Evangelio en los años venideros y el caminar de las comunidades de la Diócesis.1

Nuestro Seminario es un regalo para nuestra Iglesia y para Canarias: ha sido y es una de las instituciones más importantes. En sus aulas se formaron muchos canarios, tanto clérigos como laicos. Nuestro Seminario es un Seminario con raíces y con historia; una historia que suma más de dos siglos desde su fundación. De él ha salido la mayoría de los que han anunciado el Evangelio y han acompañado a nuestro pueblo en cada rincón de nuestra geografía durante todo este largo tiempo.2

Para entender plenamente esta cuestión tenemos que acercarnos a los orígenes del Seminario y descubrir así su situación actual y los retos que nos plantea en el momento que vive nuestra Iglesia.3

Fachada principal del Seminario Diocesano de Canarias. Doctor Chil 25
1777

De Trento a Canarias: un sueño de dos siglos

El Concilio de Trento (1545-1563) estableció que se fundaran seminarios eclesiásticos en las diócesis. Hasta entonces, todos los candidatos al sacerdocio se formaban en las escuelas monacales de los dominicos y franciscanos, así como en el colegio de los jesuitas.4 Sin embargo, en Canarias transcurrieron más de dos siglos de intentos baldíos antes de lograr esta fundación tan deseada.

La primera noticia sobre la intención de fundar el Seminario se data en 1616 (53 años después del Concilio), siendo Obispo Don Antonio Corrionero, con ocasión de la fundación de un colegio de la Compañía de Jesús: "Se podrá pedir a su Majestad, como en esta Santa Iglesia no hay Seminario y que está a cargo del Señor Obispo el hacerlo y sustentarlo".5

En 1671, siendo Obispo García Ximénez, se trata en el Cabildo del 9 de diciembre "del superávit para ver si se puede hacer un Seminario". Incluso se acuerda escribir al Obispo de León, Fray Juan, que había sido Obispo de Canarias, comunicándole el intento del Cabildo.6

En 1685, el canónigo Andrés Romero regaló sus casas de la calle de la Inquisición para Seminario, donación que fue admitida por el Cabildo; por diversas dificultades no fue posible y el benefactor terminó donando las casas a los Padres jesuitas.7

En 1735 el Obispo Don Pedro Manuel Dávila y Cárdenas, en sus sinodales, pedía al Rey el Seminario: "La tercera y última que hallándose esta Santa Iglesia sin Seminario se acordó igualmente se pidiera a V.M. su beneplácito para que se erigiese, como en todas las catedrales de sus dominios, para enseñanza de la juventud, servicio de Dios y de su Iglesia, haciéndose el repartimiento para su manutención como dispone el Santo Concilio de Trento".8 Esta petición se hace el 20 de junio de 1736, pero la remoción del Obispo a la Diócesis de Plasencia paraliza la iniciativa.

Otro intento tiene lugar con la llegada del Obispo D. Juan Francisco Guillén (1739-50). En la Bula fechada el 30 de diciembre de 1739, el Papa Clemente XII, le incluía riguroso este mandato: "Queremos que ... en la Ciudad de Canaria establezcas un Seminario, según decreto del Concilio de Trento, gravando tu conciencia en este asunto".9 Los acontecimientos alrededor de la fundación de la Universidad de La Laguna (1744-1747) impidieron la puesta en práctica del mandato papal.

En 1750, el Cardenal Gentili, con autorización del Papa Benedicto XIV, escribió al Obispo Guillén felicitándole "por haber solicitado un Seminario para su Obispado". Efectivamente, el 20 de octubre de 1747 se leyó en el Cabildo una Cédula Real autorizando la creación del Seminario de Canarias.10

Bendición del altar del Seminario Diocesano de Canarias
Bendición del altar del Seminario, siglo XX
1767-1777

La expulsión de los jesuitas y la fundación

Un acontecimiento triste en verdad vino a hacer posible la fundación del Seminario: la expulsión de los jesuitas por el Rey Carlos III (R.C. 2-4-1767). Como dice Don José Jaismes en su "Breve Relación":11

"La causa, origen y establecimiento de este Seminario, a la verdad no fue otra, que el desamparo de la Casa, Colegio e Iglesia que ocupaban en esta ciudad de Canaria los Regulares expulsos de la Compañía de Jesús."

El Decreto se comunicó a los que residían en el Colegio de esta ciudad en la noche del Jueves 23 de abril de 1767. Permanecieron en dicho Colegio hasta el Sábado 25 de dicho mes, en cuya madrugada fueron conducidos al Castillo de La Luz, en donde se mantuvieron hasta su embarque.12

Dos días después de la expulsión, el 27 de abril de 1767, se reunió el Cabildo Catedral y acordó pedir al Rey Carlos III el edificio de dichos Padres para constituirlo en Seminario.13 Pero el Obispo Delgado Venegas no parece que tomara mucho empeño en la obra, quizás porque considerara prematuro el proyecto o porque no quería disgustar a las Órdenes Religiosas establecidas en las Islas. Su traslado a Sigüenza el 19 de diciembre de 1768 paralizó de nuevo el asunto, aunque por poco tiempo.

El 1 de septiembre de 1769 llegó a esta Diócesis el nuevo Obispo, Fray Juan Bautista Cervera, "desde que empuñó el timón del gobierno comenzó a manifestar grandes deseos de fundar un seminario dada la incomodidad de trasladarse los clérigos a las universidades españolas; y viendo la proposición que se le hacía con la iglesia y casa de los Jesuitas, tan cercana a la Catedral, comunicó sus ardientes deseos al Cabildo y se celebraron varias reuniones".14

La dotación del Seminario se fijaba en 4.040 pesos, procedentes de distintas fuentes: el traspaso de 16 acólitos de la Catedral, la Prebenda de Gramática, las pensiones y cátedras de los jesuitas, la Huerta de Agüimes, aportaciones de la causa decimal y unos baldíos en Monte Lentiscal y Fontanales por parte de la Corona.15

Por fin llega el año 1777, año de la fundación del Seminario de Canarias. El día 3 de mayo, "festividad de la Invención de la Santísima Cruz", con asistencia de mucho público y de gran parte del Cabildo, se celebró una misa rezada y el Obispo hizo una oración al Pueblo dando gracias a Dios por sus beneficios.16

El 21 de mayo de 1777 fue otorgada la Escritura e Instrumento de la Fundación en el Palacio Episcopal. Y el día 17 de junio fue la solemne inauguración del Seminario. Ya por la mañana llegó la Santa Imagen de Concepción que había enviado a traer el Obispo de la villa de la Orotava, la cual se colocó en el Altar Mayor de la Iglesia del nuevo Seminario, "a causa de haver dicho Ilmo. Sr. Obispo dedicado este Seminario a la Purísima Concepción de María Santísima, Titulándole Seminario de la Purísima Concepción".17

Acabadas las Completas en la Catedral pasó todo el Cabildo Eclesiástico al Palacio Episcopal y después se fue en procesión al Seminario: el Obispo, el Cabildo, los catedráticos, el Rector D. Lorenzo de Viña y el Vicerrector D. Pedro Acosta, los colegiales, acompañados de músicos. Se cantó el Te Deum. Los colegiales a quienes el Obispo puso las Becas ese día eran once. El día 22 se les impone las becas a cinco más. Estos 16 son considerados fundadores del Seminario de Canarias.18

El Obispo Cervera, con la inauguración del Seminario realizó su última actuación como Obispo de Canarias. Desde el 30 de abril ya conocía su promoción al Obispado de Cádiz. Si el 17 de junio fue la inauguración, el 18 se estaba despidiendo del Cabildo Catedral y subiendo a la embarcación en la caleta de San Telmo.

Alumnos del Seminario en clase de Latín, década de 1950
Clase de Latín, tercero de Bachillerato, ca. 1951
1777-1852

Inquisición, Ilustración y Jansenismo

Desde su puesta en marcha, el Seminario no ha gozado de una paz completa. Casi desde el comienzo la Inquisición, por denuncias de las órdenes religiosas o por iniciativa propia, intenta controlar el tipo de enseñanza que en él se imparte. Tal es el acoso que el propio Obispo Fray Joaquín Herrera de la Bárcena (1779-1783) se queja de este acoso en su escrito al Inquisidor General: "Ni un solo estudiante concurre a los (estudios) de los Regulares. Los lectores de los conventos sin tener qué leer han declarado una guerra con sus secuaces y han hallado un medio fácil de desacreditarlo, de declarar todo al Tribunal".19

Pero también hay otra realidad básica para comprender la situación del Seminario: los nuevos aires venidos de Europa con el racionalismo de la Ilustración y el jansenismo imperante en muchos ambientes ilustrados. El reinado de Carlos III abrió a España las puertas de la Ilustración. El talante ilustrado del Rey se descubre cuando vemos las obras que salen de su régimen: Biblioteca Nacional, Real Academia, y propicia centros de cultura como las sociedades económicas de Amigos del País.20

Esta nueva filosofía pretendía "disipar las tinieblas de la humanidad mediante las luces de la razón". Por eso este siglo se ha llamado el Siglo de las Luces. Muchos eclesiásticos vieron en la Ilustración la vía integradora de razón y fe y de lucha eficaz contra el oscurantismo y la superstición.21

El protagonismo del clero dentro de la ilustración canaria es hoy algo fuera de duda. "Varios prelados de Canarias asumieron y promovieron este movimiento ilustrado: Cervera, quien al fundar el Seminario le dotó de unas Constituciones que desterraba el monopolio de la escolástica; Herrera de la Bárcena, que tuvo problemas con el Santo Oficio por los libros de texto; por supuesto Tavira, que fue amigo de Jovellanos y acusado de jansenista; igualmente el canario Verdugo. Todos tienen en común el alejamiento, si no enfrentamiento, con el Santo Oficio".22

En 1780, por Real Cédula, el monarca agrega el Seminario a la Universidad Hispalense, a cuyo distrito pertenecían las Islas Canarias. De esta forma se controla la enseñanza, señalando incluso los programas de estudios y los textos. Entre las materias se señalan las matemáticas, abriendo los Seminarios a la Ilustración y al racionalismo.23

Los libros de texto que se explicaban en las clases del Seminario eran, entre otros: el Opstraet en materias teológicas (libro prohibido por su contenido), las del arzobispo de Lyon Montazet (de inspiración jansenista), y en lógica a Condillac.24

El jansenismo defendía estos puntos doctrinales: limitaba drásticamente la potestad del primado papal y su infalibilidad; y una doctrina rigorista que arrastraba a sus seguidores a adoptar actitudes de intolerancia y sectarismo, lo contrario a la actitud de misericordia y perdón de la Iglesia.25

El paso por la Diócesis de los Obispos Antonio Tavira y Almazán (1791-1796) y Manuel José Verdugo y Albiturría (1796-1816) dejó su huella en el Seminario. Tavira, por su tendencia jansenista; Verdugo por galicista. No se trataba de defender en el Seminario las "cinco proposiciones" famosas del Jansenismo, condenadas en 1653 en la Bula "Cum occasione"; pero sí el Jansenismo histórico, aquella forma de piedad impregnada de excesivo rigorismo y temor que alejaba de los sacramentos y llenaba de descrédito las devociones populares.26

Seminario Diocesano de Canarias en la década de 1950
Seminaristas del Seminario Diocesano de Canarias, ca. 1950
1834-1868

Epidemias, renovación y los jesuitas

Con la llegada del Obispo Judas José Romo (1834-1847), se eleva el nivel intelectual del Seminario. El nuevo obispo viene con la idea clara de renovar el Seminario. Lo primero que hace es cambiar los libros de texto que no estuviesen acorde con la doctrina de la Iglesia, y cambia al rector y al equipo de formadores y profesores. Los estudios son reconocidos por la Universidad de Sevilla. En una carta del Obispo a la Reina, el 29 de diciembre de 1846, dice: "Con respecto al Seminario ... solo recordar que cuando entré al Obispado me hallé con siete colegiales solamente sin ningún plan de estudios; siendo así que en la actualidad catorce o diez y seis bajo los mismos estatutos de Sevilla, donde se incorporan sus cursos".27

El año 1838 se declara en la capital la epidemia de fiebre amarilla. El Seminario, huyendo del contagio, se traslada al antiguo convento de los Padres dominicos de Agüimes. En una carta, el rector D. Pedro de la Fuente escribe: "Por orden de su Yltrma. hemos venido a esta villa con el objeto de continuar en ella el estudio que proporcionaba a los jóvenes en el Seminario de Las Palmas".28 Los seminaristas regresan a la capital el 22 de enero de 1839.

El día 14 de marzo de 1848 llega al Puerto de la Luz el nuevo Obispo D. Buenaventura Codina y Augerolas, de la Congregación de la Misión; venía acompañado de varias Hermanas de la Caridad y del misionero San Antonio María Claret. El Padre Claret comenzó su histórica misión por la catedral de Canarias el domingo 19 de marzo.29

El Padre Claret escribió al Obispo de Vich: "El Sr. Obispo lo que debe hacer es buscar unos cuantos catedráticos peninsulares y hacer fuego nuevo en el Seminario, o si no adelantará muy poco".30 El Obispo Codina, en una carta al Nuncio el 30 de abril de 1848, apenas un mes después de llegar, dice: "Pronto pienso fijar mi residencia por algún tiempo en el Seminario, escuela en otro tiempo de jansenismo, atheísmo ... , veremos si me hará el Señor la gracia de establecer en él un buen orden".31

El año 1851 se declara en Gran Canaria una epidemia mortal: el cólera morbo. El Seminario se cerró y los seminaristas huyen asustados hacia Teror. El cólera hace su visita al Seminario y muere su secretario y profesor, Don Antonio Vicente González, párroco de Santo Domingo, y el Rector Don Pedro González.32

El año 1852, el Obispo gestiona la venida de los jesuitas para hacerse cargo del Seminario. El 15 de septiembre llegaron a Las Palmas el que había de ser nuevo Rector, tres catedráticos y dos hermanos jesuitas. Los jesuitas llevaron el Seminario hasta 1868 en que fueron nuevamente expulsados.

El pontificado del Obispo Codina fue un don para el Seminario. El curso 47-48 había en el Seminario 14 seminaristas. El curso 55-56, un año antes de la muerte del Obispo, estaban en el Seminario 76 seminaristas.33

Antiguo Seminario de Tafira, sede hasta 1969
Antiguo Seminario de Tafira, ca. 1960
1897-1969

Universidad Pontificia y nuevo edificio

Otro momento importante para el Seminario se produjo durante el pontificado del Obispo José Cueto (1891-1908). Se pidió a la Santa Sede que, teniendo en cuenta la lejanía de esta Diócesis, le concediera el privilegio, reservado solamente para los seminarios metropolitanos, de conferir los grados académicos. En 1897 el Seminario se convierte en Universidad Pontificia de Canarias, impartiendo los ciclos de Licenciatura y Doctorado en Teología, Filosofía y Derecho Canónico.34

El 24 de mayo de 1931 se promulga la Constitución Apostólica Deus Scientiarum Dominus de Pío XI por la que se reorganizan los estudios en la Iglesia. El Seminario de Canarias pierde su condición de Universidad Pontificia, 34 años después de su constitución.35

Con la llegada del Obispo Don Antonio Pildain el 19 de marzo de 1937 comienza una nueva etapa para el Seminario. Se dio cuenta de lo deficiente que resultaba el viejo edificio para las exigencias de la pedagogía moderna y para dar respuesta al gran número de vocaciones que se avecinaba en los años de la posguerra. El nuevo Seminario se situó "en el mejor sitio de la Isla, a seis kilómetros de la ciudad, en Tafira Baja, donde llaman Salvago".36 Se inaugura en 1956 y culmina en 1959. La construcción del Seminario supuso una sangría económica para la Diócesis: se vendieron muchas propiedades para poder sufragar la construcción.

Tras la celebración del Concilio Vaticano II corren nuevos aires que afectan de lleno al Seminario. El recién estrenado Obispo Don José Antonio Infantes Florido, en momentos un tanto confusos, traslada el Seminario a Granada el año 1969 para seguir los estudios en la Facultad de Cartuja.

Pero la ida del Seminario a Granada produce un vacío enorme en la Diócesis. Se decide crear aquí un centro superior donde puedan estudiar tanto los seminaristas como religiosos, religiosas y seglares. El día 7 de octubre de 1972, el Obispo Infantes erige el Centro de Estudios Superiores de Teología. Este centro se afilia a Comillas de Madrid en 1977.37

Edificio del Seminario en Tafira Baja, inaugurado en 1956
Edificio de Tafira Baja, inaugurado en 1956
Hoy

El Seminario al servicio de la vocación

Con la llegada de nuestro Obispo Don Ramón Echarren en 1978, el Seminario recibe un nuevo impulso. Se decide la venta a la Universidad de dos pabellones del Seminario de Tafira, con el propósito de construir el nuevo Seminario más acorde con las necesidades. Se construyen dos edificios: el Filosofado o 1ª Etapa en Lomo Blanco, y el Teologado o 2ª Etapa en la Vega de San José.38

Al mismo tiempo se recupera el Seminario Menor, cerrado hace años. El Obispo gestiona y consigue la venida de los Sacerdotes Operarios Diocesanos en 1991. Se encargarán desde entonces del Seminario Menor y de la Pastoral Vocacional. Se utilizan los edificios de Santa Bárbara y Zurbarán.

El antiguo Seminario de Tafira es actualmente la sede del Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias (ISTIC), unido al Centro Teológico de Tenerife, centro Agregado a la Facultad de Teología de Burgos, pudiendo impartir el Bienio de Licenciatura en Teología.39

Actualmente, el Seminario Diocesano de Canarias tiene su sede en Lomo Blanco (Las Palmas de Gran Canaria), donde los seminaristas realizan su formación académica, espiritual, pastoral y comunitaria en un ambiente de fraternidad y crecimiento personal.

Además, el Seminario en Familia atiende a niños, adolescentes y jóvenes con inquietudes vocacionales, ofreciéndoles un acompañamiento personal y de grupo para madurar su posible vocación sacerdotal a través de convivencias mensuales.

Este es nuestro Seminario, esta es parte de su historia, parte de sus raíces. Nuestro Seminario es un regalo de Dios con solera. Hay mucha vida, hay bastante sufrimiento en el devenir del tiempo, hay mucha alegría y esperanza para toda la Iglesia. En el Seminario se han formado muchos evangelizadores, muchos pastores que han acompañado a nuestro pueblo en cada rincón de las islas durante estos siglos.40

El gran desafío del Seminario hoy es la pastoral vocacional: que surjan cada vez más jóvenes que descubran la llamada a seguir al Señor en el Sacerdocio ministerial, como lo han seguido tantos durante estos más de dos siglos de Seminario.41

Exterior del Seminario Diocesano de Canarias
Exterior del Seminario Diocesano de Canarias, sede actual en Lomo Blanco
Foto grupal del Seminario Diocesano de Canarias, 2025

"Este es nuestro Seminario. Este es el don que se nos ha regalado a nuestra Iglesia de Canarias, don que tenemos que cuidar y potenciar con la ayuda de Dios."42

— Agustín Sánchez Pérez, Rector del Seminario
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Referencias

📄 Ver artículo completo de Agustín Sánchez Almogaren 35 (2004), pp. 69-84
  1. Sánchez, Agustín. "El seminario de Canarias". Almogaren, nº 35 (2004), p. 69.
  2. Ibid., p. 70.
  3. Ibid., p. 69.
  4. Concilio Tridentino, Sesión XXIII, Capítulo XVIII, De reforma.
  5. Archivo de la Catedral de Canarias. Archivo Secreto, legajo 42.
  6. Archivo de la Catedral. Actas del Cabildo, 9 de diciembre de 1671.
  7. Archivo de la Catedral. Actas del Cabildo, 1685.
  8. Archivo de la Catedral de Canarias. Sinodales del Obispo Dávila y Cárdenas, 1735.
  9. Marcelino, Pedro. Manuscrito, Archivo Histórico Diocesano.
  10. Marcelino, Pedro. Manuscrito, Archivo Histórico Diocesano.
  11. Jaismes, José. Breve relación de la causa, origen y principio del establecimiento del Seminario. Archivo Histórico Diocesano, Leg. 19.
  12. Ibid.
  13. Pedro Marcelino, o.c.
  14. Pedro Marcelino, o.c., con referencia a un antiguo documento situado en la antigua Rectoral.
  15. Provisión de 12 de noviembre de 1773, Archivo Histórico Diocesano.
  16. José Jaismes, o.c.
  17. Ibid.
  18. Ibid.
  19. Pedro Marcelino, o.c., citando el Escrito al Inquisidor General.
  20. Hernández González, Manuel. La Ilustración en Canarias y su proyección en América. Colección Guagua, Cabildo Insular de Gran Canaria, 1993.
  21. Ibid.
  1. Cazorla, Santiago y Sánchez, Julio. Obispos de Canarias y Rubicón. Eypasa, Madrid, 1997, p. 346.
  2. Sánchez, Agustín, o.c., p. 76.
  3. Artiles Sánchez, Juan. No encontraron su tumba. Biografía de Antonio Vicente González Suárez. Edición Piadoso Jesús Sacramentado, Las Palmas, 1998, p. 296.
  4. Sánchez, Agustín, o.c., p. 76.
  5. Ibid., p. 77.
  6. Archivo diocesano de Canarias, Comunicado a la Reina, 1847.
  7. Archivo Catedral de Canarias, carpeta de cartas sueltas, D. Pedro de la Fuente.
  8. Archivo Claret de Roma, Epistolario I.
  9. Juan Artiles Sánchez, o.c., citando el archivo Claret de Roma, Epistolario I.
  10. Juan Artiles Sánchez, o.c. citando el texto en AVS, Madrid 322, Título XVIII, "Canarias", 5.
  11. Cfr. Juan Artiles Sánchez, o.c., p. 323.
  12. Cfr. Ibid., p. 325.
  13. Cfr. Boletín Eclesiástico de Canarias, 38 (1897), pp. 237-256.
  14. Constitución Apostólica Deus Scientiarum Dominus de Pío XI, 24 de mayo de 1931.
  15. Alonso Morales, José. El Seminario Diocesano de Canarias. Notas históricas. Separata de la Revista Historia de Canarias, XXXII, La Laguna, 1970.
  16. Sánchez, Agustín, o.c., p. 82.
  17. Ibid., p. 83.
  18. Cfr. Boletín Eclesiástico de Canarias, 2003.
  19. Sánchez, Agustín, o.c., p. 84.
  20. Juan Pablo II, Carta al Congreso sobre Pastoral de las Vocaciones al Sacerdocio y a la Vida Consagrada, Montreal, abril de 2002.
  21. Sánchez, Agustín, o.c., p. 84.