NUESTRA HISTORIA
El Seminario Diocesano Conciliar de Canarias, bajo el patronazgo de la Inmaculada Concepción, es una de las instituciones más importantes de la Iglesia en Canarias. Desde su fundación en 1777, ha sido lugar de formación de la mayoría de los sacerdotes y de numerosos laicos que han acompañado al pueblo canario en su caminar de fe.
Fachada principal del seminario. Doctor Chil 25.
Orígenes y fundación
El Concilio de Trento (1545-1563) dispuso la creación de seminarios en cada diócesis, pero en Canarias pasaron más de dos siglos de intentos frustrados hasta lograrlo. Hubo iniciativas de obispos y benefactores desde 1616, pero diversas dificultades las paralizaron.
La expulsión de los jesuitas en 1767 permitió disponer de su colegio en Las Palmas, y gracias al impulso del obispo Fray Juan Bautista Cervera y al apoyo del Cabildo Catedral, el Seminario se fundó oficialmente en mayo de 1777, inaugurándose solemnemente el 17 de junio bajo la advocación de la Purísima Concepción.
Bendición del altar del Seminario
Desarrollo e influencias
Desde sus inicios, el Seminario vivió tensiones con la Inquisición y las órdenes religiosas, al tiempo que se abría a los aires de la Ilustración y a corrientes como el jansenismo. A lo largo de los siglos XVIII y XIX, distintos obispos como Tavira, Verdugo y Romo influyeron en su orientación académica y espiritual, elevando el nivel intelectual y reforzando la fidelidad doctrinal.
Durante el siglo XIX, atravesó momentos difíciles: epidemias (fiebre amarilla en 1838 y cólera en 1851), traslados temporales y reformas. Figuras como el obispo Codina y San Antonio María Claret fueron claves en su revitalización. En 1852 los jesuitas asumieron la dirección hasta 1868, logrando un notable crecimiento vocacional.
Tercer curso de Latín año 1951, de izquierda a derecha primera fila: Matías Artiles y Manuel Sánchez. De pie Agustín Monroy, Barbosa, José Domínguez y Monzón. Al fondo José Suárez Sánchez.
De Universidad Pontificia a nuevos tiempos
En 1897, bajo el obispo José Cueto, el Seminario obtuvo el rango de Universidad Pontificia de Canarias, impartiendo Teología, Filosofía y Derecho Canónico hasta 1931.
Con el obispo Antonio Pildain, se construyó el nuevo edificio en Tafira Baja, inaugurado entre 1956 y 1959, respondiendo al aumento de vocaciones tras la posguerra.
Tras el Concilio Vaticano II, el Seminario se trasladó temporalmente a Granada (1969) y más tarde se vinculó a la Universidad de Comillas mediante el Centro de Estudios Teológicos de Las Palmas (1972). Desde 2003, este centro, unido al de Tenerife, es el Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias, agregado a la Facultad de Teología de Burgos.
El Seminario hoy
Actualmente, el Seminario tiene su sede única en Lomo Blanco (Las Palmas de Gran Canaria), donde los seminaristas realizan su formación académica, espiritual, pastoral y comunitaria.
Además, se ha recuperado el Seminario Menor, atendido por los Sacerdotes Operarios Diocesanos desde 1991.
En Tafira, año 1960
Reto actual
El gran desafío del Seminario hoy es la pastoral vocacional, para que surjan cada vez más jóvenes que descubran la llamada al sacerdocio ministerial, continuando una tradición de más de dos siglos al servicio del Evangelio en Canarias.
El Seminario Diocesano de Canarias es, desde hace más de dos siglos, un verdadero regalo de Dios para la Iglesia y el pueblo canario: en él se han formado innumerables evangelizadores y pastores que siguen anunciando el Evangelio en cada rincón de las islas.