Los pasados 2 y 3 de octubre tuvo lugar en el Seminario Diocesano de Canarias el primer encuentro-convivencia del Seminario Menor de este curso, después del encuentro vivido el pasado 8 de septiembre en torno a Nuestra Señora del Pino. Bajo el lema «La fuerza de la llamada», el encuentro permitió comenzar el nuevo curso compartiendo oración, formación, convivencia y diferentes momentos para seguir descubriendo la llamada de Dios.
Este nuevo curso del Seminario Menor estará marcado por la celebración de dos encuentros mensuales, pensados como espacios de acompañamiento y crecimiento en distintas dimensiones de la formación. A lo largo del año se trabajarán aspectos relacionados con la dimensión humana, espiritual e intelectual, junto con otros elementos que ayuden a fortalecer la convivencia, las relaciones personales y la vida familiar y comunitaria.
Un comienzo marcado por la llamada
El tema elegido para este primer encuentro, «La fuerza de la llamada», ayudó a poner desde el inicio el curso bajo la mirada de Dios y a recordar que toda vocación comienza con una llamada que invita a escuchar, descubrir y responder.
El encuentro comenzó el viernes por la tarde con las Vísperas, la Eucaristía y la cena, compartiendo los primeros momentos de convivencia. La jornada concluyó con la oración de Completas, poniendo en manos del Señor todo lo vivido.
La mañana del sábado comenzó con un tiempo de oración personal, seguido de los Laudes, para iniciar el día desde la presencia de Dios.
Crecer juntos desde el encuentro y la convivencia
Uno de los primeros momentos de la jornada fue el taller «Nos conocemos», pensado para favorecer la acogida y permitir que cada participante pudiera compartir su nombre, edad, parroquia, gustos y diferentes aspectos de su personalidad.
Este espacio ayudó a descubrir que la convivencia comienza por conocerse, acoger al otro y aprender a respetar la sensibilidad y la forma de ser de cada persona.
La jornada continuó con una charla de formación a cargo del rector del Seminario, Pbro. Juan Carlos Arencibia Suárez, que permitió profundizar en el tema del encuentro y seguir reflexionando sobre la llamada de Dios.
Oración y encuentro con Jesús Eucaristía
La oración ocupó un lugar central a lo largo de la convivencia. Tras el rezo del Ángelus, los participantes tuvieron un momento de adoración eucarística, poniendo delante del Señor sus vidas, sus inquietudes y el camino que cada uno está comenzando a descubrir.
La adoración recordó que todo camino vocacional tiene su centro en Jesucristo, y que aprender a escuchar su voz requiere también cultivar una relación personal con Él.
La jornada continuó con diferentes momentos de convivencia, entre ellos la preparación de la mesa y el almuerzo, entendiendo también estos espacios cotidianos como una oportunidad para compartir, colaborar y crecer como comunidad.
El encuentro concluyó con la recogida y la oración a la Virgen, confiando a María el nuevo curso y el camino de cada uno de los participantes.
Dos encuentros al mes para seguir creciendo
Este primer encuentro marca el inicio de un curso en el que el Seminario Menor contará con dos encuentros mensuales que buscarán acompañar de manera integral el proceso de cada participante.
La propuesta quiere ofrecer un espacio donde puedan crecer en la fe, conocerse mejor, fortalecer sus relaciones, descubrir sus capacidades y profundizar en las preguntas que pueden surgir al plantearse la propia vida y la llamada de Dios.
Así, formación y convivencia irán de la mano durante el curso, favoreciendo una experiencia en la que la oración, el acompañamiento, el encuentro con otros y la vida comunitaria ayuden a cada uno a seguir dando pasos en su camino.
Bajo el lema «La fuerza de la llamada», el Seminario Diocesano de Canarias comienza este nuevo curso del Seminario Menor con la mirada puesta en Cristo y con el deseo de acompañar a cada joven para que pueda descubrir, con libertad y confianza, el camino al que el Señor le llama.











