“Cuando reconocemos a Jesús, nace la vocación”
El pasado lunes, como es habitual, los amigos del Seminario se reunieron en Siete Palmas para celebrar juntos la Eucaristía, compartiendo un espacio de oración, fraternidad y encuentro en torno al Señor.
La celebración fue presidida por Carlos María Marrero, Delegado de Catequesis, Primer Anuncio e Iniciación Cristiana, quien, a partir del Evangelio de la llegada de Jesús a Genesaret, invitó a los presentes a descubrir el corazón de la fe: reconocer a Jesús cuando pasa por nuestra vida. “No hace falta entenderlo todo ni tener la vida ordenada —recordó—, basta con poder decir por dentro: ‘Es Él, es el Señor’”.
Destacó que, cuando el pueblo reconoce a Jesús, no se queda quieto ni observando desde lejos, sino que se pone en movimiento. Corre por los pueblos, trae a los enfermos y llena las plazas. El Evangelio aparece así poblado de personas heridas, cansadas y frágiles que no esperan estar perfectas para acercarse, sino que van tal como están, movidas por una esperanza sencilla: si tocan a Jesús, algo puede cambiar.
Subrayó también que no pidieron discursos ni explicaciones, solo tocar el borde de su manto. “La fe no es una idea —señaló—, la fe es un encuentro, un contacto, una cercanía que sana”. Y recordó con fuerza la frase final del Evangelio: «Todos los que lo tocaban quedaban curados», mostrando que el amor de Dios no excluye a nadie.
Desde esta experiencia nació una clara llamada vocacional. Jesús sigue desembarcando hoy en nuestras orillas, en nuestra vida y en esta celebración compartida. La pregunta es si lo reconocemos o si estamos tan ocupados que no levantamos la mirada. Porque cuando uno reconoce a Jesús, ya no puede quedarse quieto: empieza a correr, a avisar y a traer camillas. Ahí nace la vocación, cuando alguien ha sido tocado por Cristo y desea que otros también puedan encontrarse con Él.
La Eucaristía concluyó con una oración para pedir al Señor ojos para reconocerlo, corazón para acercarse a Él y manos disponibles para llevar a otros hasta su presencia, recordando que Jesús sigue pasando y sigue llamando.
Asimismo, se anunció que el próximo lunes no se celebrará la Eucaristía en Siete Palmas, ya que los seminaristas participarán en el Encuentro Interdiocesano de Seminarios que tendrá lugar en Tenerife junto a los hermanos del Seminario Conciliar Santo Tomás de Aquino.
Todos fueron invitados a encomendar este encuentro a la oración, para que sea un tiempo de fraternidad, discernimiento y crecimiento vocacional.

