El pasado sábado, 10 de octubre, memoria de santo Tomás de Villanueva, el Seminario Diocesano de Canarias acogió una jornada de retiro y oración del Grupo Joven de la Real e Ilustre Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Salud y María Santísima de la Esperanza de Vegueta.
El encuentro estuvo dirigido por Juan Carlos Arencibia Suárez, antiguo director espiritual de la Hermandad y actual rector del Seminario Diocesano de Canarias. Además, contó con el acompañamiento de dos seminaristas, cuya presencia contribuyó a compartir esta experiencia de fe, fraternidad y crecimiento espiritual.
Bajo el lema «Señor, enséñanos a orar», la jornada invitó a los jóvenes cofrades a detenerse, renovar su relación con Jesucristo y profundizar en la importancia de la oración como fundamento de la vida cristiana y de su compromiso dentro de la Hermandad.
La oración, centro de la vida cofrade
A partir del pasaje del Evangelio de san Lucas en el que los discípulos piden a Jesús que les enseñe a orar (Lc 11,1), la reflexión puso el acento en la necesidad de cultivar una relación personal con el Señor.
La oración no consiste únicamente en repetir fórmulas o cumplir con determinadas prácticas religiosas. Es, ante todo, un encuentro con Dios, una oportunidad para escuchar su Palabra, confiarle las preocupaciones y alegrías de cada día y dejar que su presencia transforme el corazón.
Esta reflexión llevó a profundizar en la propia realidad cofrade, recordando que preparar cultos, cuidar las tradiciones y acompañar las imágenes por las calles adquiere su sentido más profundo cuando nace de la fe y conduce al encuentro con Cristo.
Por ello, la jornada invitó a los participantes a preguntarse qué lugar ocupa el Señor en su vida, cuánto tiempo le dedican y cómo pueden fortalecer su relación con Él en medio de sus responsabilidades, sus ocupaciones y su vida cotidiana.
María Santísima de la Esperanza, modelo de fe y confianza
La figura de la Virgen María ocupó también un lugar especial durante el retiro. A través de la contemplación de María como mujer de silencio, escucha y oración, los jóvenes pudieron profundizar en su ejemplo de confianza en Dios, incluso en aquellos momentos en los que no comprendía plenamente sus caminos.
Esta reflexión adquirió un significado particular para los miembros de una Hermandad que tiene como titular a María Santísima de la Esperanza. Su devoción invita no solo a contemplar su imagen y acudir a su intercesión, sino también a aprender de su manera de escuchar la Palabra, permanecer junto a Jesús y mantener viva la esperanza en las dificultades.
La verdadera devoción mariana conduce siempre a Cristo y anima a vivir la fe con mayor fidelidad, generosidad y entrega.
Una hermandad llamada a transmitir esperanza
El retiro permitió reflexionar también sobre la misión de las hermandades dentro de la Iglesia. La oración no aparta de la realidad ni de las necesidades de los demás; al contrario, prepara el corazón para vivir con mayor cercanía, misericordia y compromiso cristiano.
Desde esta perspectiva, la vida cofrade está llamada a ir más allá de la organización de celebraciones y del cuidado de las tradiciones. La devoción a Nuestro Padre Jesús de la Salud y María Santísima de la Esperanza está llamada a reflejarse también en la vida diaria, en el servicio a los demás y en la capacidad de acompañar a quienes atraviesan momentos de dificultad.
Una hermandad que permanece unida a Cristo puede convertirse así en un lugar de encuentro, acogida y esperanza, donde otras personas descubran la misericordia de Dios y la cercanía de una comunidad dispuesta a caminar a su lado.
Un encuentro para seguir creciendo en la fe
La jornada concluyó con una invitación a continuar cultivando la oración y a hacer de la relación con Jesús el fundamento de la vida cristiana y del compromiso cofrade.
Para el Seminario Diocesano de Canarias, acoger este encuentro supuso también una oportunidad para compartir con los jóvenes de la Hermandad un espacio de oración, reflexión y fraternidad, favoreciendo el encuentro entre distintas realidades de la Iglesia.
Que esta experiencia ayude a los miembros del Grupo Joven a seguir creciendo en su fe y a vivir con mayor profundidad su vocación cofrade, manteniendo la mirada puesta en Nuestro Padre Jesús de la Salud y María Santísima de la Esperanza de Vegueta.
«Señor, enséñanos a orar» (Lc 11,1).







