Un padre que vela por ellos
San José veló por el cuidado y la formación de Jesús. Así como cuidó al Hijo de Dios, sigue velando por aquellos que quieren ser formados según el corazón sacerdotal de Cristo.
Patrono de los Seminarios y de los Seminaristas
«Jacob engendró a José, esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo»
— Mateo 1, 16
San José, esposo de la Virgen María y padre adoptivo de Jesús, ocupa un lugar fundamental en la vida de todo seminarista. Su ejemplo de obediencia silenciosa a la voluntad de Dios, de humildad y de servicio fiel, lo convierte en el modelo y protector de quienes se preparan para el sacerdocio.
San José fue el primer «rector» de un seminario, pues tuvo bajo su responsabilidad la formación humana, religiosa, laboral y espiritual de Jesús. En la tradición judía, el padre es el encargado de la educación de su hijo, y José cumplió esta misión con fidelidad y amor.
Veló por el cuidado de María y del Niño Jesús, los protegió en la huida a Egipto y los guió en la vida cotidiana de Nazaret. Así como cuidó al Jesús, sacerdote eterno, cuidará de todo aquel que siga su llamado al sacerdocio.
Cinco razones fundamentales explican por qué San José es el patrono de los seminarios y de los seminaristas.
San José veló por el cuidado y la formación de Jesús. Así como cuidó al Hijo de Dios, sigue velando por aquellos que quieren ser formados según el corazón sacerdotal de Cristo.
El Evangelio nos presenta a José como un hombre justo, con un juicio correcto sobre las cosas, que toma decisiones prudentes y templadas siguiendo la voluntad de Dios.
Jesús mismo es conocido como «el carpintero», oficio que heredó de su padre. El trabajo humilde y silencioso de José es un camino de santidad que trasciende y enaltece.
San José vivió la castidad y el celibato como camino de santidad. Su ejemplo inspira a los seminaristas a mantenerse fieles a los ideales del Evangelio con fortaleza y humildad.
Todas las acciones de José en los Evangelios pasan por el consejo de Dios. Aún en medio de los quehaceres cotidianos, siempre consultó la voluntad del Señor antes de decidir.
La festividad de San José es un día de especial devoción en el Seminario. La comunidad se reúne para celebrar a su patrono, reafirmando su compromiso de seguir su ejemplo de vida.
Los seminaristas, formadores y fieles diocesanos se unen en la oración a San José, pidiendo su intercesión por las vocaciones sacerdotales y por la Iglesia en Canarias.
El Seminario promueve la devoción a San José a través de oraciones, novenas y meditaciones que inspiran el camino vocacional de cada seminarista.
Glorioso Patriarca San José, Patrono de los seminarios y de los seminaristas: mira con ojos de padre a los que el Señor ha llamado al sacerdocio. Guía sus pasos en el camino de la vocación, fortalece su fe en los momentos de duda y mantén viva en sus corazones la alegría de haber sido llamados por Cristo.
Tú que custodiaste al Niño Jesús y a la Virgen María con amor y fidelidad, enséñanos la obediencia humilde, la pureza del corazón y la entrega generosa. Que bajo tu protección paterna, el Seminario Diocesano de Canarias siga formando pastores santos para la Iglesia de nuestras islas.
Amén.
La presencia de San José en el Seminario no es solo un título honorífico, sino un llamado constante a vivir con justicia, humildad y total disponibilidad a la voluntad de Dios. Cada seminarista encuentra en José un ejemplo de obediencia silenciosa, de trabajo humilde y de entrega fiel a la misión recibida.
Bajo la protección de San José, custodio del Salvador y patrono de los seminarios, el Seminario Diocesano de Canarias sigue formando a los pastores del mañana, confiando en que su intercesión siga guiando el camino de la Iglesia en nuestras islas.
Si sientes la llamada de Dios al sacerdocio, no dudes en contactar con nosotros. Estaremos encantados de acompañarte en tu discernimiento.
Contáctanos«San José, custodio del Salvador, intercede por los que han sido llamados a seguir los pasos de Cristo» (Adaptación de la Liturgia de las Horas)