El pasado lunes, 2 de febrero, celebramos como cada semana la Santa Eucaristía en Siete Palmas, a las 20:30 h, coincidiendo con una fecha muy especial para la Iglesia: la fiesta de la Presentación del Señor, Nuestra Señora de la Candelaria y la Jornada Mundial de Oración por la Vida Consagrada.

En esta ocasión, la celebración estuvo marcada por el rito de las Candelas, un gesto sencillo pero lleno de significado que nos recuerda que Jesús es la luz del mundo. Una luz que no solo ilumina nuestro camino, sino que nos invita a seguirle, confiar en Él y reflejar su amor en la vida de cada día.

Fue un momento para dejarnos iluminar por Cristo y para rezar de manera especial por todas las personas que han consagrado su vida al Señor, agradeciendo su entrega y pidiendo que sigan naciendo nuevas vocaciones que lleven esperanza y alegría a la Iglesia.

Una celebración vivida con sencillez, fe y comunidad, que nos anima a caminar juntos, con la mirada puesta en Cristo, Luz que nunca se apaga.