¡Damos gracias a Dios por estos tres días de convivencia junto al Seminario Menor! ![]()
Han sido jornadas llenas de vida, fraternidad, oración, juegos, formación y muchas sonrisas. Un tiempo para crecer juntos, compartir la fe y seguir descubriendo el llamado que Dios hace a cada corazón.
Agradecemos de todo corazón a quienes han hecho posible esta experiencia: Adrián y Juan Carlos por su cercanía y acompañamiento; a Jorge y Nazaret por su entrega constante; a Pedro y Arancha por su testimonio lleno de sencillez y alegría; a las Hermanas Franciscanas por su acogida fraterna; al Centro Diocesano de Pastoral por brindarnos el espacio para convivir… y, de forma especial, a los seminaristas menores y a sus familias, por su generosa disposición, entrega y confianza.
Dios ha estado en medio, haciendo nuevas todas las cosas. ¡A Él la gloria por tanto bien!














