Un año más, Madre nuestra del Pino, patrona y corazón de nuestra diócesis, hemos tenido la dicha de acompañarte. En cada rostro, en cada gesto y en cada peregrino, se respiraba el cariño y la fe de tu pueblo canario.
Damos gracias a Dios por este regalo y confiamos en tu intercesión al comenzar este nuevo curso. En este Año Santo Jubilar 2025, bajo el lema “Peregrinos de Esperanza”, queremos caminar con la certeza de que la esperanza no defrauda.
María, Madre de la Esperanza, acompáñanos en nuestro camino vocacional y haz de nuestro Seminario un lugar donde nazcan y crezcan vocaciones llenas de fe, ilusión y confianza en el Señor.














