El pasado 1 de noviembre, solemnidad de Todos los Santos, los seminaristas de la etapa propedéutica participaron junto a Mons. José Mazuelos, obispo de nuestra diócesis, en la Eucaristía celebrada en el Cementerio de san Lázaro.
Numerosos fieles se unieron en oración para recordar con esperanza a sus seres queridos difuntos, en una jornada marcada por la fe, la comunión y la gratitud por el don de la vida eterna.

Durante su homilía, Mons. Mazuelos recordó que “todos estamos llamados a la santidad, y esta fiesta nos invita a contemplar la unión entre la Iglesia peregrina en la tierra y la Iglesia gloriosa del cielo”.
Animó además a presentar ante el altar la memoria de aquellos que nos han precedido, confiando en la esperanza cristiana de la vida plena junto a Dios.

Nuestro obispo invitó también a mirar a la Virgen María como modelo perfecto de santidad y escuela de confianza: “Ella nos acompaña y acoge, guiándonos en este camino hacia la vida eterna”, señaló.

Esta celebración fue un momento de fortalecimiento de la fe, de encender la esperanza y de encontrar consuelo en la certeza del amor de Dios que no se acaba.