La parroquia de Santa María del Pino acogió este domingo la primera Eucaristía del recién ordenado presbítero Juan Medina, en la comunidad donde creció en la fe y donde, poco a poco, fue reconociendo la llamada del Señor.
En su homilía, el nuevo sacerdote agradeció profundamente a todas las personas que le han acompañado en este camino vocacional: su familia, sus amigos, los sacerdotes que han sido referentes, los formadores del Seminario y del ISTIC, así como quienes compartieron con él el tiempo de formación en el Colegio Español de Roma. Pero, por encima de todo, expresó su gratitud a Dios, autor de su vocación y centro de su vida.
Juan compartió cómo, desde muy joven, percibía esa llamada que hoy se confirma con su entrega total. Consciente de su fragilidad y limitación, reconocía que es precisamente ahí donde Dios actúa con más fuerza, y donde quiere poner su vida entera al servicio de Cristo y de la Iglesia.
La celebración estuvo llena de emoción y alegría. Numerosos fieles, familiares, amigos y sacerdotes lo acompañaron en este día tan especial, concluyendo con el tradicional besamanos y muestras de afecto por parte de toda la comunidad.



















