Ayer, 16 de febrero, en el segundo día de nuestra convivencia, comenzamos la jornada poniéndonos en presencia del Señor con el rezo de Laudes y compartiendo el desayuno en un ambiente de fraternidad. Después nos dirigimos por la carretera dorsal de La Esperanza hasta el Observatorio Astronómico del Teide, donde pudimos conocer de cerca la investigación científica que allí se realiza y contemplar la grandeza del universo. Una experiencia que nos invitó a redescubrir la armonía entre la fe y la razón.
A continuación subimos en el Teleférico del Teide, disfrutando de las impresionantes vistas del Parque Nacional y de la belleza de nuestra tierra. Concluimos este momento con un tiempo de oración en la ermita de la Virgen de las Nieves, junto al Parador, dando gracias a Dios por todo lo vivido.
Ya por la tarde-noche, fuimos acogidos con gran cercanía por las hermanas Bethlemitas Hijas del Sagrado Corazón de Jesús en Vilaflor. Allí profundizamos en la vida y el testimonio del Hermano Pedro de San José Betancur, primer santo canario, y visitamos junto al párroco, Arnovio Alfonzo, el lugar donde recibió el bautismo.
Con motivo del IV centenario de su nacimiento, celebramos la Eucaristía en el Santuario del Hermano Pedro, templo jubilar en este año conmemorativo. La celebración estuvo presidida por el obispo de la Diócesis Nivariense, Mons. Eloy Santiago, y concluyó con un compartir fraterno junto a él, al párroco y a la comunidad de hermanas, en un clima de alegría y comunión.















