Los seminaristas del Seminario Diocesano de Canarias participaron la pasada semana en una intensa Semana de Pastoral Social. Esta iniciativa forma parte de su formación integral y les permitió conocer de cerca diversas realidades donde la Iglesia anuncia el Evangelio a través del servicio, la acogida y el acompañamiento de las personas más vulnerables.
Esta experiencia ayudó a los futuros sacerdotes a descubrir que la caridad es una dimensión esencial del ministerio sacerdotal. Además, pudieron compartir tiempo con personas consagradas y voluntarios que dedican su vida al cuidado de los demás. También conocieron distintas obras sociales que desarrollan su labor en la Diócesis de Canarias.
El cuidado de los mayores desde la vida consagrada
La primera visita de la Semana de Pastoral Social del Seminario Diocesano de Canarias tuvo lugar en las Hermanitas de los Ancianos Desamparados.
Las religiosas acogieron a los seminaristas con gran cercanía y compartieron su testimonio vocacional. También explicaron la misión que realizan junto a las personas mayores y el carisma que inspira su vida religiosa.
Durante el encuentro presentaron el trabajo diario que desarrollan en el cuidado de los ancianos. Los seminaristas conocieron cómo acompañan a cada residente desde el respeto, la entrega y el cariño. Descubrieron, además, cómo hacen presente el amor de Dios a través de los pequeños gestos de cada día.
Conociendo la labor de la Obra Social de Acogida y Desarrollo
La segunda jornada llevó a los seminaristas hasta la Obra Social de Acogida y Desarrollo, situada en Vegueta, en Las Palmas de Gran Canaria.
El presidente de la entidad, el Hno. Jesús García Barriga, junto al Hno. Ángel López, recibió al grupo y guio la visita por las diferentes instalaciones.
Los seminaristas conocieron los distintos servicios que ofrece la institución. Además, pudieron conversar con algunos de sus residentes y acercarse a la realidad que viven muchas personas en situación de vulnerabilidad.
Al finalizar el recorrido mantuvieron un encuentro con los responsables de la entidad. Durante la reunión compartieron una reflexión sobre los principales desafíos sociales de la actualidad. El diálogo puso de manifiesto la importancia de seguir construyendo una sociedad más fraterna, solidaria y comprometida con la dignidad de toda persona.
La acogida a las personas migrantes desde los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca
La Semana de Pastoral Social del Seminario Diocesano de Canarias concluyó con la visita al centro de atención a personas migrantes que gestionan los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca en Las Palmas de Gran Canaria.
Los seminaristas fueron recibidos por Fr. Jahir A. Álvarez Falón, FCB, y Fray Miguel Ángel Trujillo, FCB, quienes presentaron la misión que desarrolla la institución y acompañaron todo el recorrido.
Durante la visita explicaron los procesos de acogida, integración, formación y acompañamiento que reciben las personas migrantes. También mostraron las actividades educativas y recreativas que favorecen su desarrollo personal y social.
Los responsables del centro insistieron en la importancia de ofrecer un trato digno y cercano a todas las personas. Recordaron que cada ser humano posee una dignidad infinita porque todos somos hijos de Dios y hermanos. Asimismo, explicaron el especial cuidado que requiere la atención a los menores y la responsabilidad que supone garantizar su protección y bienestar.
Una experiencia que fortalece la formación sacerdotal
La Semana de Pastoral Social del Seminario Diocesano de Canarias ha permitido a los seminaristas acercarse a distintas realidades humanas desde la escucha, el encuentro y el servicio.
Estas experiencias enriquecen su formación y les ayudan a configurar un corazón sacerdotal cercano, misericordioso y disponible para acompañar a quienes más lo necesitan. Al mismo tiempo, les recuerdan que el anuncio del Evangelio siempre va unido al compromiso con la caridad y la promoción de la dignidad humana.
Desde el Seminario Diocesano de Canarias expresamos nuestro más sincero agradecimiento a las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, a la Obra Social de Acogida y Desarrollo y a los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca por su acogida y cercanía.


