El pasado viernes, 9 de octubre, los seminaristas del Seminario Diocesano de Canarias participaron en el acto de apertura del curso académico 2026-2027 del Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias (ISTIC), celebrado en su sede de Gran Canaria. La jornada reunió a profesores, alumnos y miembros de la comunidad educativa de ambas diócesis canarias para comenzar un nuevo curso dedicado al estudio, la reflexión y la profundización en la fe.

La participación en este encuentro se enmarca en el camino de formación de los seminaristas, para quienes el estudio de la teología constituye una dimensión fundamental de la preparación al sacerdocio. Conocer mejor la fe de la Iglesia, profundizar en la Palabra de Dios y adquirir herramientas para dar razón de la esperanza cristiana son aspectos esenciales de una formación llamada a integrar el conocimiento, la vida espiritual y el servicio pastoral.

Una Eucaristía para comenzar el curso

La jornada comenzó con la celebración de la Eucaristía, presidida por Mons. José Mazuelos Pérez, obispo de la diócesis de Canarias, y concelebrada por Mons. Eloy Santiago, obispo de la diócesis de Tenerife, junto a varios sacerdotes de ambas diócesis.

Durante la homilía, Mons. Mazuelos recordó que el ISTIC es un lugar para buscar la verdad, profundizar en la fe y conocer mejor a Dios. Asimismo, destacó la importancia del Espíritu Santo en el camino de formación y la necesidad de que el estudio teológico ayude a comprender y transmitir la esperanza cristiana.

Estas palabras invitan también a los seminaristas a vivir sus estudios como algo más que una etapa académica: una oportunidad para profundizar en su relación con Cristo y prepararse para anunciar el Evangelio y acompañar a las personas en sus preguntas, inquietudes y búsquedas.

Una formación al servicio de la fe y de la Iglesia

En su intervención, el obispo de Canarias hizo referencia a la reciente visita del papa León XIV a las islas y a la necesidad de responder a tantas personas que buscan esperanza y sentido para sus vidas.

«La gente quiere alzar la mirada, porque está cansada de mirar al suelo», señaló Mons. Mazuelos, animando a profesores y alumnos a vivir la formación como una oportunidad para prepararse y acompañar a quienes buscan a Dios.

El obispo insistió también en que la teología no debe quedarse únicamente en el estudio, sino que ha de ayudar a mostrar el rostro de un Dios cercano, que conoce y ama a cada persona. En este sentido, invitó a descubrir en Jesucristo el agua viva capaz de responder a la sed más profunda del corazón humano.

Esta llamada conecta con la misión para la que se preparan los seminaristas: adquirir una formación sólida que les permita profundizar en la fe, comunicarla con claridad y ponerse al servicio de la Iglesia y de las personas a las que serán enviados.

Un nuevo curso para seguir creciendo

La celebración eucarística incluyó la profesión de fe de los profesores, como expresión de su compromiso con la enseñanza y la misión de la Iglesia. A continuación, tuvo lugar el acto académico de apertura del nuevo curso, con la intervención del director del centro y la lección inaugural a cargo de Mayte Morales.

Para los seminaristas del Seminario Diocesano de Canarias, el comienzo de este curso académico representa una nueva etapa en su proceso formativo, en la que el estudio y la reflexión teológica están llamados a caminar unidos a la oración, el discernimiento vocacional y la vida comunitaria.

El Seminario continúa así acompañando a sus seminaristas en una formación integral, con la mirada puesta en Cristo y con el deseo de que los conocimientos adquiridos contribuyan a una entrega generosa al servicio de la Iglesia y del Pueblo de Dios.