La diócesis de Canarias celebró el pasado 8 de diciembre la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María con una solemne Eucaristía en la iglesia de la Inmaculada Concepción de Jinámar, presidida por nuestro obispo, Mons. José Mazuelos. Desde el Seminario Diocesano de Canarias hemos participado en esta celebración junto a numerosos presbíteros de la diócesis.
Durante la homilía, el obispo nos invitó a contemplar a María como la verdadera hija de Eva en plenitud, en quien la gracia de Dios actúa de manera total. Frente al individualismo, al “yo” que se impone y a la tentación de ocupar el lugar de Dios, destacó a la Virgen como ejemplo de una respuesta humilde, libre y confiada al proyecto del Padre.
María se nos presenta así como guía y aliento para el Pueblo de Dios, recordándonos que el camino de la fe y también el camino vocacional no se recorre desde la autosuficiencia, sino desde la confianza y la escucha. Mirarla a ella es dejarnos conducir siempre hacia su Hijo, centro de nuestra vida cristiana y de nuestra vocación.
Desde el Seminario hemos vivido esta celebración con recogimiento y gratitud, poniendo nuestra casa y nuestro camino vocacional bajo la protección de la Inmaculada Concepción, nuestra patrona, en comunión con toda la diócesis.






















































