Ayer, 17 de febrero, vivimos el tercer y último día de la convivencia anual de los Seminarios de Canarias. Comenzamos la jornada, como es sana costumbre, con la oración de Laudes. Tras el desayuno nos dirigimos a Garachico, donde celebramos la Eucaristía junto a las monjas del Monasterio de Franciscanas Concepcionistas, acompañados por un grupo de sacerdotes y fieles, entre ellos miembros de la Fraternidad de Servidores del Corazón Sacerdotal de Jesús. Fue un momento de especial recogimiento y comunión que marcó el ritmo de toda la jornada.
A continuación, los fieles, la Fraternidad y el párroco, D. Marcos García, nos prepararon un recorrido por Garachico, con visita a la parroquia de Santa Ana y un sencillo piscolabis que nos permitió seguir compartiendo en un ambiente cercano y fraterno.
Al mediodía nos trasladamos a la Cueva del Viento, donde pudimos adentrarnos en uno de los tubos volcánicos más grandes del mundo, recorriendo sus galerías formadas por antiguas coladas de lava. Esta experiencia, en medio del silencio y la oscuridad del interior volcánico, nos ayudó a contemplar la riqueza geológica de Tenerife y a vivir un momento distinto dentro de estos días de encuentro.
La jornada concluyó con la oración de las Vísperas y la visita a la Parroquia de San Marcos, en Icod de los Vinos. Allí, tras compartir los últimos instantes juntos, nos despedimos de nuestros hermanos del Seminario, agradecidos por todo lo vivido y por estos días de convivencia que fortalecen nuestros lazos y renuevan nuestra vocación.









