El Seminario Diocesano de Canarias celebra en Teror la solemnidad de Ntra. Sra. del Pino junto a toda la Iglesia diocesana y el Seminario Diocesano de Tenerife
El pasado 8 de septiembre, solemnidad de Ntra. Sra. la Virgen del Pino, patrona de la diócesis de Canarias, estuvimos en Teror para celebrar junto a toda la Iglesia diocesana esta fiesta tan significativa para nuestro pueblo.
Los seminaristas del Seminario Diocesano de Canarias participamos en la celebración junto a nuestros hermanos del Seminario Diocesano de Tenerife, compartiendo la Eucaristía y poniendo nuestro camino vocacional bajo la protección de la Virgen del Pino.
La celebración tuvo lugar en la Basílica de Ntra. Sra. del Pino y estuvo presidida por el obispo de Canarias, Mons. José Mazuelos, quien durante su homilía invitó a volver «la mirada y el corazón» hacia María, recordando la profunda relación de esta devoción con la historia, la fe y la esperanza de nuestra diócesis.
«Alza la mirada»
Uno de los momentos centrales de la celebración fue la invitación a «alzar la mirada», lema que ha acompañado a la diócesis durante los últimos meses y que adquiere también un significado especial después de la histórica visita del papa León XIV a Canarias.
Mons. Mazuelos recordó que alzar la mirada no significa ignorar las dificultades de la vida, sino aprender a descubrir en medio de ellas la presencia de Dios que acompaña y sostiene.
Familias preocupadas por el futuro, jóvenes que buscan su camino, personas mayores que experimentan la soledad, enfermos, quienes han perdido a un ser querido y tantas personas que atraviesan diferentes situaciones de dificultad estuvieron presentes en la oración de la celebración.
También tuvo un lugar destacado la realidad de las personas migrantes. El obispo recordó el encuentro del Papa con migrantes, trabajadores y voluntarios en el muelle de Arguineguín, subrayando la necesidad de seguir construyendo una Iglesia que escuche, acompañe y acoja, reconociendo la dignidad de cada persona.
Una fe que se convierte en compromiso
La celebración de la Virgen del Pino dejó también una llamada a vivir una fe que no se quede únicamente en las tradiciones y celebraciones, sino que se traduzca en una vida entregada a los demás.
Durante la homilía, Mons. Mazuelos animó a «convertir nuestras procesiones en compromiso», «nuestras oraciones en caridad» y «nuestra devoción en Evangelio».
Una invitación que toca de manera especial nuestro propio camino de formación. Como seminaristas, estamos llamados a descubrir cada día que la vocación sacerdotal no se entiende al margen de la vida de las personas, sino como una llamada a servir, acompañar y anunciar el Evangelio allí donde se encuentra cada hombre y cada mujer.
Junto a nuestros hermanos del Seminario de Tenerife
La jornada en Teror tuvo además un significado especial por poder compartirla con nuestros hermanos del Seminario Diocesano de Tenerife.
El encuentro entre ambas comunidades de formación sacerdotal fue una oportunidad para vivir la fraternidad, compartir la fe y caminar juntos en la respuesta a la llamada de Dios.
Al finalizar la celebración, esa misma tarde, nos dirigimos al Monasterio Benedictino, donde dimos comienzo a los ejercicios espirituales, que estamos viviendo del 8 al 13 de septiembre.
Estos días de oración y silencio forman parte de nuestro camino de formación y nos ofrecen un tiempo para detenernos, escuchar al Señor y renovar nuestra respuesta a su llamada. Sobre esta experiencia compartiremos próximamente una entrada propia.
La solemnidad de Ntra. Sra. del Pino nos recuerda así que alzar la mirada es también volver el corazón hacia Dios, confiar en Él y dejar que esa mirada transforme nuestra manera de vivir y de servir.
Que María, Virgen del Pino, siga acompañando nuestro camino vocacional y nos enseñe a mirar a Cristo con confianza, esperanza y disponibilidad.
Ntra. Sra. del Pino, ruega por nosotros.





















































